Trechos do livro sobre Raimundo Gómez, fundador e inspiração do Movimiento Campesino de Santiago del Estero

GÓMEZ, Raimundo. Raimundo Gómez: caminante de los montes. Quimilí: Movimiento Campesino de Santiago del Estero – Vía Campesina, 2011, 1ª edição.

El audio del libro está disponible aquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

Palabras previas

Cuando pensamos nuestro pasado, pensamos ante todo en nuestros viejos y nuestras viejas. Recordamos a aquellas personas que le han dado forma a esto que somos y a esto que seguimos haciendo para cambiar lo que somos. Así vamos llenando la Memoria de nombres, caras y sentidos; de identidad la llenamos. Recordar es volver a passar por el corazón.

(…) Como nos disse Ángel, “la sabiduría es justamente elegir lo que está lejos de lo que ata al hombre de las posesiones, la sabiduría es liberación, la sabiduría es volar, la sabiduría es desprenderse siempre, la sabiduría es la alegría, la sabiduría es la poesía, los sueños, eso es ser un viejo sabio, un tipo o una tipa que de repente con su mirada, con sus ojos, con su forma de vivir, te dice que la alegría no está puesta en las cosas, ni cuánto tengo ni cuánta riqueza tengo ni cuánto lujo tengo, la sabiduría está en que la vida pasa por otro lado.” Y entonces ahí vamos, a buscar la poesía y el vuelo y decidimos, desde el grupo de Memoria Histórica del MoCaSE VC, trabajar dos entrevistas con don Raimundo, la primera una que le hacen dos compañeros de visita y otra que le hicimos a mediados de 2007. Esas dos entrevistas las hemos fusionado y editado y dan como resultado las palabras del viejo que llevan como título “Raimundo Gómez, caminante de los montes”.

Como primera parte, compartimos uma entrevista que hicimos con doña Mirta y Ángel, para que nos contaran sus impresiones y sus recuerdos, durante um plenario del MNCI en septiembre de 2011. Buscábamos contar lo que el viejo hacía acompañando sus palabras, relatado por otros y otras, aquellos donde él vive hoy, desde quienes ejerce su activa y profunda militancia.

Hemos pensado este cuaderno como un apéndice de las memorias colectivas de las comunidades del MoCaSE. No buscamos realizar figuras ni crear mitos, sino mostrar los caminos que algunos y algunas han tomado, no para copiarlos, sino para mirar como han sabido vivir y lo que han hecho por los demás. Conocer los pasos de estos sabios y sabias nos ayuda a seguir construyendo la senda por la que las comunidades caminan y entender porque están de pie y hacia donde se dirigen. También nos ayuda a contar quiénes somos y donde venimos.

Son destinatarias de este cuaderno las personas jóvenes, las personas que luchan en cualquier parte y en todo momento, las que tienen voluntad de justicia y no se resignan a que este sea el único mundo posible, y día a día trabajan para construir uno nuevo y mejor. (p. 3 – 5)

 

Como nos organizamos

El Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MoCaSE) es un Movimiento provincial que surge em agosto de 1990, a partir del trabajo conjunto de diferentes organizaciones. Su acta fundacional, redactada em Quimilí el 4 de agosto de 1990, plantea el objetivo de “buscar soluciones a problemas comunes, ser representantes de los campesinos ante las autoridades, apoyar las peticiones de cada una de las organizaciones que lo integran respetando su autonomía, promover la capacitación en cooperativismo y gremialismo, y mejorar la calidad de vida de los pequeños productores”.

En 1999 se realiza el Primer Congreso del MoCaSE, donde se empiezan a manifestar ciertas diferencias de funcionamento y en 2001 se produce una ruptura, con una Asamblea en la ciudad de Santiago que da lugar al nacimiento del Movimiento Campesino de Santiago del Estero – Vía Campesina (MoCaSE-VC). En el documento definido allí expresan: “Nosotros hemos decidido que queremos un MoCaSE horizontal, participativo, sin presidencialismo, que funcione con secretarías, que siga el mandato de las bases, no queremos un MoCaSE de oficina, ni servil al gobierno, queremos una organización de lucha y resistencia, en la construcción de una sociedad justa. Queremos que en el MoCaSE se tomen las decisiones por consenso, con una dirección colectiva, donde todos seamos iguales, dirigentes, membros de las bases, técnicos, que cada uno tenga su rol dentro de la organización. Queremos que se respeten las conclusiones del congreso de MoCaSE”.

El MoCaSe-VC nuclea a nueve centrales campesinas: Quimilí, Pinto, Copal, Las Lomitas, Fucau, Sol de Mayo, Tres Fronteras, La Simona, Unidos del Norte y Tintina. Cada una de ellas reúne, a su vez, un número variable de comunidades de base. Estas últimas se conforman como el nivel más básico de organización de las familias campesinas.

Las campesinas y campesinos participantes del MoCaSE-VC se han dado tres niveles de organización, con instancias proprias de reunión, deliberación y acción: las comisiones de base, las centrales y los secretariados o asambleas. Además, existen secretarías que trabajan de manera transversal sobre problemáticas puntuales y que se encuentran conformadas por miembros de cada central campesina: Salud, Formación, Territorio, Comunicación, Producción y Comercialización.

El MoCaSE-VC forma parte, a su vez, del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) y de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo – Vía Campesina (CLOC-VC), donde el MoCaSE actúa organicamente. Y también participa en otras instancias de articulación e incidencia pública de alcance provincial y nacional.

El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) nace de la articulación política que se da en el marco de la Mesa Nacional de Organizaciones de la Agricultura Familiar en 1996. Y va tomando cuerpo orgánico y político a partir del año 2003, cuando varias organizaciones dan fuerza a la idea de construir un movimiento de carácter nacional y autónomo con desarrollo territorial. Así surge el MNCI, con la Soberanía Alimentaria y la Reforma Agraria Integral como horizontes en el camino hacia una transformación social, donde no existan explotados ni explotadores. Actualmente, se sigue desarrollando y creciendo como movimiento nacional, con la participación activa de más de 20.000 familias campesinas indígenas y barriales, a través de organizaciones del campo y la ciudad, y una acción territorial que incide en más de 100.000 familias.

La Vía Campesina (VC) es un movimiento internacional que nació en 1993 y agrupa a millones de campesinos y campesinas, pequeños y medianos productores, pueblos sin tierra, pescadores artesanales, indígenas, migrantes y trabajadores agrícolas de todo el mundo. Defiende la agricultura sostenible a pequeña escala como un modo de promover la justicia social y la dignidad. Se opone firmemente a los agronegocios y las multinacionales que están destruyendo los pueblos y la naturaleza. La Vía Campesina agrupa a unas 150 organizaciones locales y nacionales en 70 países de África, Asia, Europa y América. Es un movimiento autónomo, pluralista y multicultural, sin ninguna afiliación política, económica o de cualquier otro tipo. La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) se constituye formalmente en el congreso realizado en febrero de 1994, con la participación de unas 84 organizaciones procedentes de 18 países de América Latina y Caribe. (p. 9 – 11)

 

 

 

Entrevista con doña Mirta y Ángel

A veces uno cuando vuelve a la historia, recuerda muchísimas cosas y valora lo que hay, porque si vos no sabes como han venido esas cosas, como ha venido, como ha venido lo que hay hoy aquí, no lo valoras, porque no sabes la lucha.  (Mirta Coronel, nuera de Raimundo, camponesa y integrante del MoCaSE, p. 21)

 

Y ahí me di cuenta de que esas historias de los hombres de Latinoamérica en el desierto, que se trasladan con su espíritu, que saben viajar sin necesidad de salir del fogón, están sentados, eran creíbles. (Ángel, uno de los fundadores y coordenadores del MoCaSE, sobre Raimundo, p. 30)

 

El MoCaSE enamora porque es una conjunción de amor sencillo, de pasión, de pasión serena, como es la de los santiagueños, de no renunciar a los sentimientos más primitivos del ser humano, que es emocionarse, que es festejar, que es reírse hasta de las desgracias proprias. Que es minimizar, no dramatizar los problemas. Que es saber que siempre hay una salida, aunque sea larga, lejana. Que es confiar en nosotros mismos, que no esperamos de ningún gobierno, ni ningún poderoso, ni nadie, nadie nos va a solucionar el problema, nosotros vamos a solucionar el problema.

Raimundo fue un hombre que supo que la vida la hace uno mismo, no te la hacen los demás. No hay que culpar a nadie ni agradecer a nadie, la vida la hace uno mismo. Yo creo que eso es el MoCaSE. Es Raimundo Gómez más profundo, es: la vida la hacemos, uno mismo, nosotros mismos. No te la hace nadie, ni te la regala, ni te la venden, ni te la compran, si no que la hacemos nosotros. No hay patrones, no hay jefes, pero tampoco hay quien te solucione los problemas. No hay duda, eso es Raimundo, lo más profundo del MoCaSE. En el punto de vista, de decir Raimundo qué dejó, es eso. Y eso es saber que nunca hemos llegado, que siempre que hemos llegado a algo, está más lejos…

¿A quién se la va a ocurrir una universidad campesina más que a esos viejos? Y ya está empezando. No hemos terminado algunas cosas y ya estamos en otra y cuando esto esté terminándose sin terminar, ya no sé dónde vamos a estar. Inventando un plato volador, no sé. Sí, es delirante, qué impresionante.

El MoCaSE es igual a él. Siempre ha sido muy duro y cuando tenemos para hacer las cosas bien, nos arriesgamos más y entonces se nos empieza a complicar de nuevo. Siempre gastamos más de lo que tenemos, eso es Raimundo. Siempre gastamos más de lo que tenemos porque hay generosidad. Me parece que eso también tiene que ver con él, pensamos en todos, ¿no? Yo creo que pensamos que hay que ser cuidadosos, ser respetuosos, no dejar de arriesgar pero, como decía él, “No hay que cagar más alto que el culo”. (Ángel, p. 32-3)

 

Lo más impresionante que dijo una vez es: “¿Y qué buscaba yo, qué busque, la felicidad, mía, una camioneta, una casa, un árbol? Yo buscaba la felicidad de mi pueblo, no la mía, de mi gente”. Que frase ¿no? Yo creo que era un ser tocado. No sólo estaba tocado, estaba invadido por miles y miles de espíritus y seres que estaban convencidos que este planeta nos lo han arrebatado los egoístas y tiene que volver a mano de los generosos, de los poetas, de los artistas, como son los santiagueños y las santiagueñas, de las madrazas, de las mujeres, de los amantes, de los traidores a las causas injustas, de los amantes, los amantes valen la pena. El planeta este tiene que volver a manos nuestras. Hay que volvérselo a arrebatar a los que nos lo arrebataran y Raimundo es um arrebatador del planeta de los que han pretendido quitarnos esto. Es uno más de tantos de esos, no me cabe ninguna duda.  (Ángel, p. 35)

 

Un sabio del monte. Yo creo que la sabiduría es la que envuelve al conocimiento y a la información. Si la información y el conocimiento no están envueltos por la sabiduría, no valen la información y el conocimiento. La sabiduría es que la vida tiene que tener un sentido desde el principio, el camino y el final, y que la sabiduría no está emparentada con cuanta plata tengo y entonces soy mejor que otro, ni cuánta riqueza tengo, ni la propriedad privada. La sabiduría está lejos de eso. La sabiduría es justamente, elegir lo que está lejos, de lo que ata al hombre, de las posesiones. La sabiduría es liberación, la sabiduría es volar, la sabiduría es desprenderse siempre, la sabiduría es la alegría, la sabiduría es la poesía, los sueños. Eso es ser un viejo sabio, un tipo o una tipa que de repente con su mirada, con sus ojos, con su forma de vivir, te dice que la alegría no está puesta en las cosas, ni cuánto tengo, ni cuánta plata tengo, ni cuánta riqueza tengo, ni cuánto lujo tengo; la sabiduría está en que la vida pasa por otro lado.

(…) Ser un sabio es eso, es saber que no te va a seducir el prestigio, que te lo da alguien porque cree que tiene el poder de otorgátelo. La sabiduría es la libertad. La libertad de volar por donde uno quiera, pero no para uno mismo, sino para todos los demás. Mostrar que los hombres han nacido para volar. Y no para estar atrapados por el dinero, por el poder o el sexo. E inclusive eso, que el sexo es una manera de volar, no de ser atrapado ¿no? Para mí eso es sabiduría, para mí estos eran viejos así, lo vivían. Sí, saber vivir. Eso es ser un sabio del monte. (Ángel, p. 38)

 

Yo creo que le deseo a todo ser humano que lea esto que se va a relatar sobre Raimundo que le entusiasme, enamore, le atrape, le tiente, ser él mismo ¿no? Yo no creo que Raimundo quiera que lo copien a él. Raimundo quiere que cada uno venga a ser a este mundo, un frontera, un distinto ¿no? A eso invitó Raimundo, don Tito, las viejas, los viejos sabios del monte, nos invitan a cada uno a ser lo que tenemos que ser, para algo caímos acá y creo que nuestra tarea es una primera etapa, hasta los 20, 25, 30, “¿Para qué vine acá?” Y una vez que me di cuenta para qué vine, hacerlo, sin miedo y nunca va a faltar nada, al menos lo elemental, que hace falta para cumplir lo que uno tiene que hacer y se acabó. Es más importante que el yo de uno mismo, no es el ego, es la misión del yo y ahí no hay problema de ser vanidoso, hay que cumplir la misión de cada uno. Y ahí uno se completa a sí mismo y completa a otros ¿no? Nada más. (Ángel, p. 40)

 

Así que sería muy lindo, volver a la historia de nuestros viejos, para que nuestro futuro que viene y nuestros jóvenes que están, lo sepan y puedan valorar y seguir con más fuerza y con más esperanza. Y saber que los sueños se cumplen, pero si uno se compromete. (Mirta, p. 41-2)

 

 

Noticia del periódico El Liberal, Santiago del Estero, 29 de junio de 1996

“Quería hacer realidad aquello de trabajar para nosotros y no para el rico, porque anteriormente ocurría lo contrário.” (Raimundo, p. 47)

 

 

Relato de Raimundo Gómez

Yo no tengo vergüenza de decir lo que hemos pasado. Digamos, momentos muuuy duros. A veces pasábamos el día sin comer. Pero, o sea que mi capricho era que alguna vez poder quebrar a los grandes empresários, a los grandes terratenientes y que no nos arrastren. Porque yo pensaba que no solamente porque tengan plata van a hacer lo que quieren, que hay una ley, que también nos puede defender a nosotros. Porque todos somos de un país como provincianos, por supuesto, cada uno tenemos nuestra provincia. Y al señor Gobernador de la Provincia nosotros no le estamos pidiendo que nos dé nada, sino que estamos pidiendo lo que era realmente nuestro, lo que es realmente nuestro. No estamos pidiendo nada que vaya a comprar y nos traiga, no. Esta tierra, la tierra santiagueña, es de nosotros. Y los tucumanos tienen lo de ellos, los riojanos tienen lo de ellos, entonces nosotros, si nos unimos todos y peleamos todos juntos, eso lo tengo casi seguro, no vamos a perder. San Martín, el General San Martín, perdió muchas batallas, pero no la guerra.

Y yo tengo esa idea. Vamos a pelear, vamos a andar. Podemos perder, sí, algunas batallas, algunos campos nos pueden quitar, sacarlos, pero no todos. Alguna vez lo vamos a ganar. No van a hacer lo que ellos digan. Porque de alguna manera, MoCaSE hoy está siendo más respetado de lo que era antes. MoCaSE es una palabra, digamos, que ya está en un punto bastante arriba.

Entonces, yo decía, en cualquier momento se tiene que hacer respetar. Llegó la oportunidad, como digo, empezamos a trabajar. Pero como había que hacer para “conquistar”, digamos así, una palabra, conquistar la gente, a los campesinos. Porque los campesinos, nosotros sabemos, demasiado castigados por los políticos están. Ellos decían “Bueno, ¿qué les falta? Mirá, tu casa está mal, pero si vos me acompañas en las elecciones vas a tener una casa de material, ¿cómo vas a vivir aquí?” Todo era mentira. Hacían eso por los votos. Si ganaban, no te conocían. Y si perdían, con más razón…

Todo era mentira.

 

El Movimiento

Pero lo que hacemos nosotros no es mentira. Lo que se consigue, y lo que se está conseguiendo es para los campesinos, no es para nosotros, no es para mí, no es para Ángel, no es para Jorge. Si esto se hace, es para ayudar a los pobres campesinos, y que no los quiten, que nadie juegue con ellos.

Entonces, a veces pasábamos el día, como les decía, sin comer, andando por el campo, hablando con la gente. Y la gente sí hablaban. Algunos, otros no. Dudaban. Qué andábamos haciendo nosotros. Por qué visitábamos. Y a mí había mucha gente que me conocía. En el Lote 4 había una chica, que era señora ya, ella un día me dijo, me llamó y me dijo: “Mirá, yo te creo lo que andás haciendo y si andas teniendo esa gente, por algo andas teniendo. Pero hay gente aquí que no te cree nada, que lo que andas haciendo vos, todo es mentira.” Porque es así, porque la gente, como te digo, estaba muy castigada por los, digamos, por los políticos, no creían nada ya a la final y menos nos iban a creer nosotros. Bueh, pero de alguna manera, hemos podido conquistar, digamos así, un poco de gente para hacer, para formar ya la Comisión y darle un nombre. Entonces, con la poca gente que había, se hizo. Comisión Ashpa Sumaj. La cooperativa tiene otro nombre, pero la comisión es Ashpa Sumaj. O sea que en castellano quiere decir “Tierra Linda”. Bueno, entonces se hizo. De ahí seguimos, seguimos luchando, peleando.

Y se sigue.

Después era MoCaSE. MoCaSE andaba, caía por acá, de ahí se enteraba un poquito, caía para allá, así andaba. Porque en ningún lado podía, porque nosotros decimos, nace la comisión, nació la primera comisión de nosotros y MoCaSE no podía nacer.  Mal pasto, digamos así ¿no es cierto? Entonces tenía que ser en Añatuya, después no sé por dónde. Y ahí andaba. Y un buen día dijeron que iba a ser en Quimilí. Se trabajó ahí, pero ya de más antes veníamos trabajando en eso. Y yo estaba poco en eso porque más andaba con la gente.

¿Qué hacíamos? Hablarle a la gente, decirle qué es lo que queríamos hacer y para qué, ¿no? Compararle una cosa con la otra. Cómo estoy viviendo yo aquí y si alguien me dice “Vos si cambiás, vas a vivir así.” Eso es lo que hacemos nosotros: cambiar la idea de ellos pero no cambiarles para mal, sino para un bien. Porque hay dos cosas muy distintas: si vos le vas a aconsejar una cosa que no sabes si va a andar bien o no, entonces no te metas, no digas, porque lo perjudicarás. Entonces las cosas se hacen, pero viendo, analizando primero.

Nosotros íbamos dudando si vamos a llegar o no, pero bueno, se trabajó, como te digo, y MoCaSE nació em Quimilí. Ahí nació. Estuve yo esa noche, trabajamos toda la noche. Había otro muchacho que ya no está más en la Comisión. Estábamos toda la noche. Y él era el secretario de la Comisión. Al otro día a la mañana ya se juntaron mucha gente y bue, ahí nació el nombre de MoCaSE y fue a Santiago. Ahí fue. (p. 58-61)

 

 

Raimundo pregunta a lxs entrevistadorxs

¿Y por qué crees que solamente al MoCaSE le pueden creer?

No, no solamente al MoCaSE le pueden creer. Pero el MoCaSE ya tiene una historia, y ya ha demostrado que lo que hace, lo hace por la gente. Y cómo nace. Porque lo que usted nos contaba, esto de que nazca desde las comisiones primero, y que es la gente la que lo crea. Eso es muy importante, porque es distinto a lo que conoce todo el mundo. No es que vino alguien y lo creó, sino que la misma gente fue formando el lugar y la forma de discusión y participación. (p. 70)

 

(…) Y lo que pudimos ver es que la gente, charlando, aprende a opinar y muchos campesinos nos dijeron que era algo que les costaba mucho, por la história que tenían y que eso era muy importante, el aprender a decir lo que uno piensa. Eso creo que es muy bueno, que pase esto. En la producción también, o sea, en la cooperativa de Quimilí, por lo que pudimos saber, se logró esto que usted nos contaba de que la gente se juntara para poder vender el algodón. O la producción que hicieran, de acuerdo a lo que produjeran. O sea, vender la producción y bueno, todo lo que produce el campesino.

Claro, porque, digamos, no tiene que andar en “Usted me compra esto o…” En fin. Los que se encargan ahora, sería una ventaja para ellos, para los campesinos que dicen “pero yo tengo tal cosa para vender” y el camión está ahí, viene a cargar el camión. El que lo produce sabe que lo va a cargar, ¿no? Entonces no va a ir a Quimilí a andar preguntando “Señor ¿no necesita carbón? o ¿no querés comprar? Que sé yo! Él hace y lo entrega, el que se encarga es la cooperativa. Ellos buscan a quién vender, y bueno, le venden. Pero de alguna manera, ellos, o sea, el campesino, siente – para mí, bueno, después les voy a preguntar – pero a mí me parece que el campesino se siente, en este momento, más cómodo en su casa, con su familia. Porque él trabaja, por supuesto que está trabajando, pero él sabe que lo que produce, cuando ya está, él manda a avisar, o se va y lo que necesita vienen trayendo. Así que la família tiene, digamos así, para comer no le va a faltar. Y ese señor dice: “Tal día van a venir a cargar”. Como ahora, estaba diciendo, el camión está ahí, dentro de un rato irá a cargar. Carga y se va. (p. 72)

 

La defensa de la tierra, siempre

Por eso nosotros los santiagueños sabemos que la tierra es de nosotros. ¿Por qué quisieron matar los indios? ¿Por qué los mataron? Porque ellos querían defender la tierra, porque ellos eran nacidos también de aquí. Ellos habrán sido nativos y criados igual que nosotros. Pero ellos entregaron sus vidas por las tierras. Pasaba que contra el ejército era muy difícil vencerle. Entonces se hicieron dueños, empezaron a matar. ¿Cómo podían sacarlos? Solamente matando, otra forma no había. Así los sacaron. Los matarón y así se hicieron dueños. Los grandes terratenientes, no sé si han comprado o no la han comprado a la tierra. La tierra no se vende, dice la historia. Porque la tierra, digamos, es una herencia que nuestro señor Jesucristo dejó para nosotros. Para todo viviente, cristianos, animales y todo el que camina sobre la tierra.

La tierra nos cría y nos come. Nos criamos sobre la tierra andando, porque nos da mantención, la tierra. Sembramos y si la tierra no nos da nada, no vamos a tener nada. La tierra nos cría, y cuando morimos nos come. Entonces la tierra es de nosotros, la tierra no se vende. La tierra es de nosotros. Pero desgraciadamente, ellos, las grandes empresas o los grandes terratenientes, hacen lo que quieren. Estaban haciendo, ojo, hasta ahora. No sé si van a seguir. No creo que sigan. Por eso es que nosotros estamos peleando por la tierra. No le estamos pidiendo al gobierno que nos dé nada. No estamos pidiendo que compre y nos dé. Estamos pidiendo lo que es de nosotros. (p. 79-80)

 

 

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